lunes 1 de junio de 2009

mens sana in corpore sano


Entré, no sin cierta aprensión. Los gimnasios han sido siempre, para mi, un mundo extraño. A mi falta de voluntad se añade el desagrado por el esfuerzo físico, por la congestión y el sudor, por esa obsesión de llevar la anatomía al máximo. No obstante, admito que nuestra vida sedentaria fabrica cuerpos anquilosados y que es evidente y necesario mover mínimamente nuestras articulaciones, músculos y demás órganos para avanzar por la vida con mayor elasticidad. Probado está, también, que la práctica del deporte estimula la hipófisis y que ésta segrega maravillosas endorfinas a modo de opioides endógenos, como una droga natural de potente poder antidepresivo, que aumenta la autoestima y la sensación de bienestar. Dicho ésto, y armada con zapatillas de deporte, ropa cómoda y pocas ganas iniciales, entré, como dije, no sin cierta aprensión.
El vestuario, a esas horas mañaneras, estaba nutrido de personajes muy diferentes a los que acostumbraba a ver en mi último intento de acudir a un gimnasio, cuando yo trabajaba y el horario posible consistía en robarle unas horas al día, comunes a cientos de currantes de mi misma condición que atestaban las salas. Ésta vez, todo estaba poblado de mujeres mayores. Al lado de las taquillas, una fila de carritos de la compra esperaban que sus dueñas, de mercado diario como antes se solía, terminaran de ducharse y vestirse para seguir sus quehaceres de abuelas, esposas y madres amas de casa. Algunas, asistían con su nieto, al que sus padres habían endosado a la anciana canguro obligada. -Imposible que nos llegue para guarderías-, dirían los padres trabajadores si preguntáramos. Las conversaciones, centradas básicamente en el recuerdo del marido fallecido -un aburrido y un pesado, no me llevaba a ningún sitio. Eso si, era tan buena persona... Y mira, ya hace siete años que murió-, los nietos -aprovecha que los tuyos son pequeños, que dura poco, y luego ni se acuerdan de ti-, los viajes -hacía cuarenta años que no iba a Mallorca, pero estos viajes del Inserso son estupendos, he vuelto por cuatro chavos, y nos lo pasamos tan bien...-, o, en menor medida, las enfermedades. Será que las abuelas deportistas están más sanas.
La sala de máquinas (que me recuerda, por su nombre, más a la bodega de un barco repleta de hornos, carbón, hollín, tuercas y llaves gigantescas, que a un lugar donde ejercitar los músculos), lo mismo. Aquí estaban mezclados alegremente ellos y ellas. Algunos, bicicleteando mientras hojeaban la prensa gratuita. Otros (cuya cara roja, cubierta de sudor y congestionada, me hizo temer más de una desgracia), caminando a paso ligero por una cinta sin fin, o intentando levantar pesos que quizá lograban levantar en el pasado, pero que ésta vez se resistían, tozudos e impertérritos.
Me puse a pedalear intentando ir a lo mío. A los cinco minutos, el señor de al lado ya me estaba contando que a ése de ahí, aquel bajito, le habían puesto una malla en una vena del brazo, o eso decía, y que no lo entendía. ¡Gallego!, le llamó a grito pelado. -Le llamamos gallego; es que es de Galícia- dijo. -Ya- repuse yo, lacónica.
Vino el gallego y nos contó exactamente en que había consistido su operación. Digo nos, porque a esas alturas yo ya era, por narices, partícipe de la tertulia aunque me mantuviera callada o asintiendo con cortantes monosílabos.
Logré deshacerme de tan agradable compañía (que lo eran, o en otras circunstancias lo hubieran sido), y me dispuse a marcharme, no sin antes echar un vistazo a lo que llaman zona de aguas. Allí, reparé en una piscina redonda repleta de años, de muchos años si sumáramos los de aquellos bañistas que se relajaban en el agua caliente, entre burbujas y vapor, como guisantes en el caldo.
Una vez vestida y arreglada, salí de allí como se sale de donde has ido con desgana, esto es, contenta y satisfecha por superar mi reto personal. Además, e imagino que fruto de las endorfinas, me alegré de que haya, todavía, quien conserve la ilusión y las ganas de moverse, pese a los años, que pesan.

20 comentarios:

nomesploraria dijo...

En los yacucis parece que hayan metido a los abuelos a hacer chup chup cociéndose en su propia salsa. Ay qué impresión.

¿Lo de lacónico es por el gallego?

Muy bien la ilustración

Anónimo Cobarde dijo...

Su rumescu es una caca

...antidoto esencial dijo...

Eso digo yo, como guisantes en el caldo.
Lo de lacónico, por supuestísimo que es por el gallego. Qué agudo eres...

Y gracias.

...antidoto esencial dijo...

Mi romescu es bueno.
Envidioso, albóndigo y bachibozu.
No me gustan los anónimos.

nomesploraria dijo...

Sí, como guisantes en el caldo. Chup chup

Phyllomorpha laciniata dijo...

Yo optaría por un paseo en bicicleta por un *parque*, o mejor aun, puestos a ponerse en forma con estilo, ir a Mariánské Lázne, "...Avanzo una vez más, a lo largo de estos pasillos, a través de estos salones y estas galerías, en este edificio de otro tiempo, este hotel inmenso, lujoso, barroco, lúgubre, en el que pasillos interminables conducen a pasillos vacíos, silenciosos, recargados por una decoración oscura, helada...", todo antes que ese *espanto* de gimnasio que recuerda a una muchedumbre de *muertos vivientes* avanzando hacia tí con los brazos extendidos para ATRAPARTE...

Tesa dijo...

Hola, ¡Cuanto tiempo!

Odio los gimnasios desde siempre, y veo que todo sigue igual o peor.

Lo mejor es hacer ejercicio al aire libre, ahora con el buen tiempo, unas nadaditas en la playa, correr (uff, no me gusta sudar) caminar o BAILAR.

Para mis bisagras y mi ración de endorfinas, hago danza, es divertido y soy la mayor, con lo que me anima mucho poder doblarme a veces como las jovenzuelas o jovenzuelos. Cuando se pasan de ritmo, descanso un poco. Pruébalo, es muy estimulante.

¿Has hecho tú la ilustracion? Me gusta.

Besos,

el objeto a dijo...

yo no superé mi primera prueba de gimansio, y no he vuelto más que para usa el hammam con invitación de amigos,
te recomiendo mejor una buena clase de yoga, taichi, capoeira, qigong o lo que te tiente, en un sitio un poco bonito,
yo como sigo sin euros practico en casa ;-(

te echamos de menos ayer, espero que estés mejor,
besos

Antidoto esencial dijo...

Estoy fuera, lejos (un poco) hasta la próxima semana. Responderé los comentarios, debidamente, a mi regreso. Sed buenos...

Gise =) dijo...

Guapa los gimnasios son la bomba yo la verdad es que voy al comienzo por obligación pero ahora cada dia espero la hora del medioda para ir...al inicio hacia fitness, pero me termine aburriendo asique ahora
los lunes miercoles y viernes pilates, no es para reducir pero la verdad es la gloria salgo super renovada!!!!
Besitos guapa y que disfrutes donde estes!!!!

...antidoto esencial dijo...

Phyllomorpha, que tu no chinchas.
No es una visión tan lúgubre la que observo en mis sesiones matutinas, aunque quizá si que es triste si se contempla desde el deterioro de la vejez. Comprenderás que, en mi condición de desempleada, no puedo permitirme el lujo de cambiar el gimnasio municipal por un fantástico y decadente balneario de Bohemia.
No he visto la película de Resnais; puede que mis gustos sean más comunes, o puede que no me haya enterado de su factura hasta la fecha.

Muertos vivientes avanzando para ATRAPARMEEEEEE... Uff...

;)

...antidoto esencial dijo...

Tesa, ¿qué tal?

Yo también odio los gimnasios, pero soy demasiado vaga o poco organizada para robarle a mi devenir diario las horas que precisan otras actividades más reconfortantes. En mi caso, se trata de concentrar el ejercicio en el mínimo tiempo, porque lo detesto. Un poquito.
Si, la ilustración es mía; procuro utilizar solamente fotos o dibujos hechos por mi en el blog.

...antidoto esencial dijo...

Ayy, objeto-a, un hammam... Qué delicia...

Siento haber fallado el miércoles, pero me encontraba más que fatal. Me sucede habitualmente en cada cambio de estación. Pero me gustaría veros; la próxima vez, no faltaré. Me hubiera gustado conocer a tu A.

Una abraçada!

...antidoto esencial dijo...

Hola Gise!

Esa es la intención, salir renovada, más ágil y contenta. Pero no soy constante; este mes no voy a ir porque tengo las mañanas ocupadas en un curso de formación. Algo hay que hacer...

hugo solo dijo...

Hay gimnasios y gimnasios acompañe durante una semana a mi hijo al weight room de la calle tulsa con la ruta 66 en oklahoma alucinante por las toneladas de acero con mancuernas de 70 kilos o mas las 24 horas al dia guarderia y ver levantar cientos de kilos como tambien a quien hace cinta toda una experiencia por 25 dolares al mes y con las maquinas que no se encontraran en ningun otro sitio y hombres y mujeres juntos y ni asomo de olor a sobaco...

...antidoto esencial dijo...

Hugo: es que el mío es un gimnasio municipal.

odette farrell dijo...

A mi me pasó lo mismo que Petite, solo estuve en el gym una vez.... prefiero mis clases de yoga.

Pero me pasa lo mismo que a ti, por los horarios en los que voy me encuentro con puras mujeres, y a veces las conversaciones en las que me meten son tan chistosas. La última fue ayer en el sauna, todas hablaban de una fulana muy mal, la criticaban y hablaban con detalle de su vida. Yo les pregunté, de dónde conocían todas a esa fulana? La respuesta fue que era de Eastenders! Esa es la telenovela más antigua de Inglaterra....

Ya quiero ir a un horario más normal, pero para eso necesito un estudio y volver a mi rutina de pintar... qué terrible es estar desempleada, pero al menos evito la depresión por las endorfinas del yoga :)

Gladys Pinilla dijo...

No comprendi muy bien la vaina pero me parece muy lindo lo que escribes

MBI dijo...

Una vez.........
Acompañe a alguien.....
Me abruma::::::::::
La necesidad de superarme
Me aplasta...........

...antidoto esencial dijo...

MBI,
lo lamento, no entiendo la relación de lo que escribes con mi entrada. ¿Te equivocaste de blog al colgar el comentario?

Un abrazo.